| S.I.M.A.
Rectificación
de motores a explosión, nafteros y diesel
Calle
103 Nº 2214 (1650) San Martín - Buenos Aires - T:E: 011
4753 1899
email:
sima@revistamilenium.com.ar |
|
Sherwin
B. Nuland Sabiduría del Cuerpo, Sabiduría del Alma
Para el Doctor Sherwin B. Nuland, profesor de Cirugía e Historia
de la medicina en la Universidad de Yale y autor de los libros
Cómo morimos y La sabiduría del cuerpo, el espíritu humano es
una cualidad maravillosa para cuya explicación no es necesario
recurrir a la fe religiosa. En esta entrevista habla de temas
tan fascinantes como la creación de vida en un laboratorio, la
existencia de inteligencia fuera de nuestro planeta o la explicación
que ofrece la ciencia a determinados fenómenos parapsicológicos.
Sherwin B. Nuland escribió hace unos años un libro que se convirtió
rápidamente en un best-seller en Estados Unidos y en Europa: Cómo
morimos. En una visita por Europa, en 1995, la prensa aprovechó
su presencia para poner sobre el tapete, una vez más, el tema
de la eutanasia. Nuland declaró sin tapujos que, ante una enfermedad
irreversible y un paciente aquejado de terribles dolores, su tarea
como médico era ayudar a ese ser humano a vencer el sufrimiento
y "si la única forma en que puedo hacerlo es con la muerte, entonces
debería ayudarle a morir". Pero es precisamente esa concepción
respetuosa de la muerte la que hace que Nuland vea también con
respeto y con maravilla ese complejo mecanismo al que llamamos
vida, a cuya descripción ha dedicado su último libro, La sabiduría
del cuerpo. Con una rara habilidad y una delicadeza exquisita,
Nuland ha evitado lo que podría haber sido un aburrido tratado
de anatomía y ha conseguido ofrecer al público no especializado
una obra amena, rigurosa y sumamente inteligente, en la que va
desgranando las experiencias vividas a lo largo de su trayectoria
como médico, dejando clara, al mismo tiempo, su opinión de que
hay algo sagrado dentro del hombre, algo que no precisa de una
naturaleza divina para ser explicado. "Creo en el espíritu humano,
en ese mecanismo biológico", ha dicho. Es un hombre afable, muy
cortés y que sonríe con facilidad. Da la impresión de que hablar
con la prensa no le resulta una tarea incómoda y más bien parece
que disfruta dialogando y comentando las preguntas de su interlocutor.
Es un científico, pero no es dogmático en cuanto a sus planteamientos,
y demuestra continuamente un talante abierto y un encomiable afán
de divulgación. Me comenta que le sorprendieron las ventas alcanzadas
por su libro Cómo morimos en países de larga tradición católica
como Italia o España. -Pero ese éxito tiene una explicación -dice-
y es que la forma en que el ser humano se enfrenta a la muerte
es algo universal. Todo el mundo cree, o quiere creer, que la
conciencia va a continuar de alguna forma. Sin embargo, yo no
participo de esa opinión. Un caso increíble -¿Qué piensa que puede
haber después de la muerte? -Creo que la conciencia se acaba cuando
se acaba la vida. Sólo permanecen memorias en aquellos que se
quedan, recuerdos que hemos creado en las mentes de quienes estuvieron
a nuestro alrededor. Por eso pienso que nuestro objetivo en la
Tierra es ejercer una influencia positiva sobre los demás, de
forma que, cuando nos hayamos ido físicamente, otras personas
sean mejores gracias a nuestra vida. -¿Qué sería entonces el alma?
-Yo creo que el espíritu humano nace de la fisiología del cuerpo
y que es producto de nuestra biología innata, del comportamiento
molecular de nuestra estructura celular. No hace falta recurrir
a un poder mágico o superior, porque nuestro cuerpo es una máquina
tan compleja y maravillosa que no precisa de justificaciones sobrenaturales.
Esto puede parecer una postura agnóstica, pero, desde luego, no
es la filosofía de un ateo, porque el ateísmo no es científico
y porque mis opiniones sobre el espíritu no obligan a descartar
a Dios. Lo único que pasa es que no tenemos pruebas objetivas
ni de la existencia ni de la no existencia de Dios. -En La sabiduría
del cuerpo usted dice que hay ejemplos confirmados de místicos
de la India capaces de modificar voluntariamente el ritmo cardíaco
y la presión sanguínea. ¿Entraría eso en la categoría de lo paranormal?
-En mi libro intento dejar clara la forma en que los distintos
órganos de nuestro cuerpo "hablan" unos con otros mediante mensajes
enviados por unos elementos químicos que se llaman agentes moleculares.
La mente consciente, esa fina capa de células que hay alrededor
del cerebro, tiene trillones de conexiones con la parte inferior
de éste, el tallo cerebral, que controla la respiración, el sistema
inmunológico, las funciones cardíacas, las intestinales... todas
esas actividades que el cuerpo lleva a cabo sin que nosotros tengamos
que pensar en ellas. Por tanto, parece razonable que algunas personas
puedan enviar mensajes directamente desde la mente consciente
hasta las funciones automáticas del cuerpo. Los demás no podemos
hacerlo porque no tenemos el adiestramiento necesario. Yo recuerdo
en mi libro la historia que me narró un colega médico que trabajaba
en un gran hospital de una ciudad del noroeste de Estados Unidos.
Había un hombre que solía acudir a la sala de urgencias, se sentaba
y, sencillamente, conseguía que su corazón se detuviera. Muchos
testigos científicos, médicos y enfermeras, veían, sin ningún
género de dudas, cómo se quedaba sin pulso. Eran médicos jóvenes
que se entregaban a una frenética actividad destinada a reanimar
al sujeto. No se daban cuenta de que las enfermeras más veteranas
no parecían especialmente alarmadas; muy al contrario, continuaban
con sus actividades sin inmutarse. Pues bien, parece ser que aquel
hombre sabía cuándo llegaba un nuevo grupo de médicos para hacer
las prácticas en urgencias y aprovechaba la ocasión para exhibir
sus habilidades. Lo más probable es que se hubiera entrenado en
alguna técnica de control voluntario de las funciones autónomas.
Percepción extrasensorial -¿Esa sería una explicación válida para
algunos fenómenos inexplicables? -Lo que llamamos sobrenatural
está en la mente de las personas. Por ejemplo, algunos fenómenos
que englobamos dentro del término "percepción extrasensorial"
podrían entenderse porque hay personas que pueden leer en la mente
subconsciente y ver así los pensamientos de los demás. El que
todavía no tengamos la explicación científica no quiere decir
que no la vayamos a encontrar. Yo creo que la ciencia va a avanzar
cada vez más en el conocimiento de la mente y que vamos a poder
comprobar que estos fenómenos tienen una explicación científica.
-A este respecto ¿cree que es importante que la gente conozca
mejor el funcionamiento de su cuerpo? Porque eso es lo que usted
pretende en su último libro... -Sí. Además, cuanto más sepa la
gente sobre su propio cuerpo, más podrá entender fenómenos que
de otra forma serían catalogados como sobrenaturales. Y lo que
es realmente prodigioso es la forma en que nuestro organismo funciona
como una totalidad perfectamente integrada y cómo las diferentes
partes que componen el cuerpo se comunican y se coordina entre
sí bajo el control de esa obra maestra de la evolución que es
el cerebro humano. Que un organismo multicelular tan complejo
funcione con una mentalidad unitaria es el resultado de una enorme
cantidad de mensajes de todo tipo y de una capacidad de integrarlos
que tiene su origen en la finalidad de la naturaleza, que no es
otra que impedir que el organismo muera. Entonces para comprender
esos factores abstractos y en cierto modo indefinibles, que podrían
ser la razón, la conciencia, las emociones... etc., es necesario
conocer sus fundamentos biológicos, porque lo más fascinante es
que nuestro entramado biológico, nuestro organismo, ha construido
un edificio filosófico que va más allá de la supervivencia y la
reproducción. La acupuntura -Usted trabaja en el campo de la medicina
occidental, pero ¿conoce otro tipo de terapias? -Sí. La acupuntura,
por ejemplo. He estado en China una docena de veces y he visto
cómo se hace cirugía con esta técnica. Mis colegas científicos
dicen que tiene que tratarse de un fraude y no se molestan en
investigar de forma seria y rigurosa. Mis amigos chinos, en cambio,
sostienen que en la acupuntura se trabaja un tipo de energía casi
mágica y le dan una explicación mística. Yo creo que ambas posturas
son erróneas, porque la acupuntura funciona, pero tiene una explicación
basada en postulados científicos y demostrables. Cuando se pone
una aguja en un punto de acupuntura se produce un aumento en el
nivel de endorfinas, unos agentes químicos producidos por el cerebro
y que actúan igual que la morfina. Así que cuando un acupuntor
pincha en una parte del cuerpo para anestesiar o suprimir el dolor
es como si pusiese una inyección de morfina. Lo que no sabemos
todavía es por qué el cerebro genera sustancias como la endorfina
y muchas otras al aplicar una aguja en un punto de acupuntura,
pero se descubrirá cuando se hagan las investigaciones adecuadas.
Sabiendo que los chinos estaban haciendo cirugía cardiovascular
y pulmonar con acupuntura, en 1973 el Consejo Nacional Científico
de Estados Unidos envió un comité de investigadores para que estudiaran
esta técnica. Sin embargo, aunque volvieron diciendo que resultaba
efectiva en más un 75% de los casos, no se hizo nada más. ¿Qué
opina del fenómeno OVNI? -Creo que no se han encontrado pruebas
claras que permitan corroborar lo que cuentan muchas personas
que aseguran haber sido testigos de observaciones o que creen
haber sido abducidas. Lo que yo veo es que en Estados Unidos hay
gente que está ganando mucho dinero a base de comerciar con esto.
Pero me gustaría añadir algo más: la mayoría de los científicos
que estudian los fenómenos del Universo piensan que hay vida en
otros mundos similares al nuestro, porque las condiciones que
hicieron que comenzara la vida en la Tierra deben existir también
en otros planetas, en otros universos. La ética de los científicos
-Usted habla en su libro de una nueva subdivisión de la ciencia,
la llamada química abiótica, "sin vida". ¿Nos podrá ayudar a la
hora de saber si existe vida fuera de nuestro planeta? -Con una
fuente de energía y unos medios adecuados, los químicos abióticos
han demostrado que muchas de las moléculas complejas que fabrican
los seres vivos pueden surgir también a partir de átomos y elementos
sencillos que hay en la atmósfera. El profesor Stanley Miller
ha llegado a crear aminoácidos a partir de unos gases bastante
normales que ya debían estar en la atmósfera terrestre cuando
nuestro planeta era muy joven. La primitiva atmósfera de la Tierra
se parecía mucho a la que hay ahora en Júpiter, una mezcla de
vapor de agua y gases simples -hidrógeno, metano y amoniaco- en
cuya composición no entran más que cuatro átomos. Miller recreó
esa atmósfera en una cámara de vidrio y la bombardeó con descargas
eléctricas que simulaban rayos, consiguiendo así algunos de los
complejos compuestos que fabrican los seres vivos, entre ellos
los aminoácidos. Christian de Duve, un bioquímico belga que fue
Premio Nobel en 1974, opina que los procesos que existían en la
Tierra en la fase prebiótica, anterior a la vida, deben producirse
en cualquier otro lugar del Universo en el que se den condiciones
similares. De Duve cree que puede haber hasta un millón de mundos
con vida en diferentes galaxias, y esta opinión es compartida
por muchos de los científicos que estudian los orígenes abióticos
de la vida. -¿Es posible que el reto del próximo milenio consista
en que el hombre logre crear vida en un laboratorio? -Es un tema
que me parece apasionante. Hace poco recibí una carta de un organismo
llamado "El Comité del Milenio. Le habían pedido a doscientos
norteamericanos - escritores, científicos, gente que trabaja para
el gobierno, inventores- que hicieran dos predicciones para el
próximo milenio. Antes de contestar, hablé con mi antiguo profesor
de bioquímica y le pedí su opinión. Me respondió que lo más importante
va a ser que los científicos crearán la vida en un laboratorio.
Y yo estoy absolutamente de acuerdo con él. Mi predicción es que
en plazo máximo de doscientos años, en el próximo milenio, podremos
crear células vivas. -¿Qué va a significar para la humanidad?
-Gracias a Dios, no tengo que predecir eso. Es difícil de saber.
¿Quién pudo predecir la clonación? Ni siquiera sabemos cómo va
a cambiar nuestro destino esta técnica. ¿la vamos a utilizar para
mejorar la salud del hombre y para estudiar lo que es realmente
la vida? ¿O nos volveremos locos e intentaremos crear hombres
artificiales? No lo sabemos, porque ahora hemos llegado a un punto
en el cual las implicaciones que tiene la ciencia son tan enormes
que los científicos ya no pueden tomar decisiones por sí mismos,
ni siquiera pueden determinar hacia dónde debe ir una investigación.
Todo lo que hace un científico tiene una enorme influencia en
el conjunto de la sociedad y por eso existe en todos los países
occidentales una disciplina, la bioética, que sirve para proporcionarle
a los investigadores una guía que les ayude a tener en cuenta
la influencia de su trabajo en la sociedad. Eso es algo nuevo.
La bioética surgió a finales de los 70 debido, precisamente, al
tipo de investigación del que estamos hablando. -¿Es optimista
en cuanto a la buena voluntad del género humano? -Siempre soy
optimista. Vivimos en conflicto entre lo bueno y lo malo y siempre
hablamos en términos de la oscuridad frente a la luz, de los ángeles
frente a los demonios... La civilización continúa a pesar de todas
nuestras catástrofes y de todos nuestros desastres, porque, en
último lugar, la fuerza de la vida, la parte buena de nosotros,
siempre aflora y aprendemos a controlar nuestros impulsos más
negativos. Freud solía decir que el super ego, lo que llamamos
la conciencia, siempre supera nuestra tendencia a hacer cosas
malas. En otras palabras: el orden siempre vence al caos. C.Machado
|
|